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Council President Miller Issues Statement Following Rent Stabilization Veto Override Vote

May 15, 2026

Council President Miller Issues Statement Following Rent Stabilization Veto Override Vote

Providence, RI — Following tonight’s vote on the rent stabilization veto override, Council President Rachel Miller released the following statement:

I’m profoundly disappointed that Mayor Smiley and a small minority of the City Council chose to side with developers and corporate landlords over Providence renters. With nine out of fifteen city councilors defying big-money special interests to support rent stabilization, it’s clear the grip the real estate lobby has over City Hall is slipping. But tonight, that grip was still strong enough to block much-needed protections for working families. Until the next effort succeeds, the unfortunate reality remains: in Providence, it is still legal for a landlord to raise rent by unlimited amounts, for any reason.

Industry wants us to believe the sky will fall if there’s reform. But for working families, the sky is already falling, as concentrated real estate power turns Providence into a city so few can afford.

In the 1930s, business groups warned that the minimum wage, the weekend, and child labor laws would destroy the free market. In the 1960s and 1970s, car manufacturers warned that seatbelt requirements and clean air rules would destroy the auto industry. After the 2008 financial crisis, Wall Street warned that basic banking regulations would destroy the economy. And in 2026, the real estate industry cries that basic tenant protections will kill development. But I see businesses still open, streets full of cars, and banks making money. And I see no reason to let the same tired industry panic stand between working people and the basic protections they deserve.

Like those reforms, rent stabilization is a modest guardrail to keep working people from being crushed by an unchecked market. And like those reforms, there will come a time when basic tenant protections are common, obvious, and accepted.

My hope is that this effort to keep Providence families in their homes has changed the conversation. I hope it allowed working people to see themselves not just as people affected by the housing crisis, but as people with the power to change it. We landed one vote short of changing the power dynamic between landlords and tenants in the city of Providence. That is painful proof that victory is within reach.

Developers alone will never save working people from the housing crisis. Lobbyists will not build an affordable Providence. That will take relentless community organizing, sustained public pressure, and political courage from city leaders.

Talk to your neighbors. Organize in your community. Make your voice heard in the halls of government. The fight for an affordable Providence is only just beginning.

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La Presidenta del Concejo Municipal Miller Emite una Declaración Tras la Votación para Anular el Veto a la Estabilización de la Renta 

Providence, RI — Tras la votación de esta noche sobre la anulación del veto a la estabilización de la renta, la Presidenta del Concejo Rachel Miller emitió la siguiente declaración:

Me siento profundamente decepcionada de que el alcalde Smiley y una minoría del Concejo Municipal hayan optado por ponerse del lado de los desarrolladores inmobiliarios y los propietarios corporativos en lugar de los inquilinos de Providence. Con nueve de los quince concejales desafiando a los intereses especiales adinerados para apoyar la estabilización de la renta, resulta evidente que el control que ejerce el grupo de presión inmobiliario sobre el Ayuntamiento se debilita. Sin embargo, esta noche, ese control fue lo suficientemente fuerte como para bloquear unas protecciones sumamente necesarias para las familias trabajadoras. Hasta que el próximo intento tenga éxito, la lamentable realidad persiste: en Providence, sigue siendo legal que un propietario aumente la renta en cantidades ilimitadas y por cualquier motivo.

La industria quiere hacernos creer que el cielo caerá si hay reformas. Pero para las familias trabajadoras, el cielo ya se les está cayendo, ya que el poder inmobiliario concentrado convierte a Providence en una ciudad inasequible para la mayoría.

En la década de 1930, los grupos empresariales advirtieron que el salario mínimo, el fin de semana y las leyes sobre el trabajo infantil acabarían con el libre mercado. En las décadas de 1960 y 1970, los fabricantes de automóviles advirtieron que los requisitos sobre los cinturones de seguridad y las normas de calidad del aire acabarían con la industria automotriz. Tras la crisis financiera de 2008, Wall Street advirtió que las regulaciones bancarias básicas acabarían con la economía. Y en 2026, el sector inmobiliario clama que las protecciones básicas para los inquilinos acabarán con el desarrollo. Pero yo veo negocios que siguen abiertos, calles repletas de automóviles y bancos que siguen generando ganancias. Y no veo ninguna razón para permitir que el mismo pánico trillado de la industria se interponga entre la gente trabajadora y las protecciones básicas que merecen.

Tal como esas reformas, la estabilización de la renta es una modesta medida de protección para evitar que la gente trabajadora sea aplastada por un mercado sin control. Y al igual que esas reformas, llegará un momento en que las protecciones básicas para los inquilinos sean comunes, obvias y aceptadas.

Mi esperanza es que este esfuerzo por mantener a las familias de Providence en sus hogares haya cambiado la conversación. Espero que haya permitido a los trabajadores verse a sí mismos no solo como personas afectadas por la crisis de la vivienda, sino como personas con el poder de cambiarla. Nos quedamos a un solo voto de cambiar la dinámica de poder entre propietarios e inquilinos en la ciudad de Providence. Esa es una prueba dolorosa de que la victoria está a nuestro alcance.

Los desarrolladores inmobiliarios por sí solos nunca salvarán a la gente trabajadora de la crisis de la vivienda. Los grupos de presión no construirán un Providence asequible. Eso exigirá organización comunitaria incansable, presión pública sostenida y valentía política por parte de los líderes municipales.

Hable con sus vecinos. Organice en su comunidad. Haga oír su voz en las salas del gobierno. La lucha por un Providence asequible apenas comienza.